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Un artista exigente

Para comprender este caso, tenemos que saber que en la Europa del año 1500 se da un cambio y una división entre los países/reinos cristianos. De manera general, la Europa del norte se convierte en protestante (amarillo en el mapa) y al sur quedan los católicos (lila).

Mapa europeo de la Reforma, 1517-1555.

En la Iglesia Católica pensaban que tras esta división debían cambiar la forma de expresarse. Habían perdido adeptos. En el arte, entre otras cosas, se dio ese cambio, se buscaba una renovación en la pintura religiosa y se necesitaba algo más directo y veraz para llegar a su público. Así nació el interés por el realismo pictórico.

Autorretrato de Caravaggio (1571-1610).

Nuestro protagonista, Michelangelo Da Caravaggio, se le suele definir como un personaje turbulento, extravagante y amigo de las peleas y altercados. Su ciudad natal, Milán (Italia) era un lugar violento en aquella época y en sus calles podrías tener problemas con los "bravi", gente sin casa ni trabajo que no tenían inconveniente en sacar provecho de alguna pelea.

A parte de esto, era un pintor que realizó dos cosas fundamentales para este cambio:

  1. Primero se olvidó de los ideales clásicos y pintó a gente común, en lugar de realizar figuras ideales, respetables y solemnes. Él veía a los protagonistas del mensaje católico como gente normal, de la calle.
  2. Y segundo, pintó los cuadros con una luz como nadie lo había hecho hasta entonces, era una luz fuerte y lateral, baja, que creaba un contraste fuerte y le daba un aspecto, tanto a los protagonistas como al lugar, dramático, teatral, duro...

Judith y Holofernes, 1599.

Detalle.

Esta obra por ejemplo ya tiene mucho de ese realismo pictórico que hemos comentado. ¿Qué efecto tiene esto? Pues que llega más fácilmente a ser entendido y a que el público (en su mayoría analfabeto) se identifique mejor con la historia que se está contando, ya que es más real, más fácil de entender y por lo tanto, más creíble. Caravaggio empezó pronto a trabajar con modelos del natural.

Y te preguntarás ¿dónde está la exigencia de Caravaggio? Allá vamos.
Para realizar estas obras tan realistas, tenía que fijarse lógicamente en la realidad, hay una historiadora (Helen Langdon) que cree que cuando Caravaggio pinta esta obra de Judith y Holofernes, está bajo el impacto que le debió causar la ejecución pública de unos bandidos.

Veamos más obras y sigamos aclarando el asunto:

Crucifixión de San Pedro, 1601.

Detalle.
Detalle de los pies de San Pedro.

Como veis, para representar a San Pedro ha escogido un hombre viejo con las venas marcadas y arrugas en toda la cara, tiene una gran barba, algo descuidada y encima está a punto de quedarse inconsciente (si no lo está ya). Poco a poco, Caravaggio se fue acercando cada vez más al realismo puro y duro, esto se convirtió en una (auto) exigencia de veracidad. Una exigencia que venía de él mismo, nadie le obligó a ir acercándose cada vez más a lo real, no olvidemos, para contar la historia bíblica.

La siguiente obra, San Mateo y el Ángel, en la que aparentemente no hay ninguna ofensa o dureza excesivamente realista, fue rechazada por los clientes del pintor porque San Mateo era demasiado real, no tenía pinta de héroe o de santo, parece más bien una caricatura; es un pobre anciano jornalero que de repente tiene que escribir un libro (El Evangelio de Mateo) porque un ángel adolescente se lo ha dicho, se lo ha dictado y como vemos en la imagen prácticamente le ha enseñado a escribir letrita por letrita. Claro, el cuadro fue rechazado, la gente se escandalizó y se interpretó como una falta de respeto hacia el santo. San Mateo parecía un analfabeto y esto no podía ser.

San Mateo y el Ángel, 1602. Esta obra se destruyó en la Segunda Guerra Mundial.

Antes hemos dicho que Caravaggio había trabajado con modelos del natural, se supone vivos. Pues en la siguiente obra, La muerte de la Vírgen, su exigencia realista llegó al límite moral. Es un encargo de una persona destacada del mundo jurídico de Roma, admirador del propio pintor y que patrocinaba la Iglesia Santa Maria della Scala donde iba destinado el cuadro.
Es importante saber que la iglesia se situaba en la zona más pobre del Trastevere (barrio trabajador y humilde de Roma) y era una especie de monasterio-refugio donde acogían a mujeres maltratadas o en peligro de prostitución u otros males sociales. Toda esta información, naturalmente la tenía Caravaggio. ¿Qué se le ocurrió entonces para representar La muerte de la Vírgen? Pues en concreto, utilizó como modelo de la Vírgen el cuerpo muerto de una prostituta conocida por ser su amante y que se pudo ahogar en el río Tiber. Esto era conocido en aquel momento, así que imaginaros el problema.

La muerte de la Vírgen, 1606.

Eso fue el colmo, esa exigencia que Caravaggio se puso a sí mismo, a sus obras, le costó caro. La obra se rechazó, se decía que no era decorosa, que era lasciva e irrespetuosa. Incluso se sabe que los frailes de la iglesia dijeron: "una puta asquerosa exhibida en su altar que ofendía con aquellos pies desnudos y aquella barriga hinchada". Caravaggio había insistido en el realismo terrenal, él pintaba lo que veían sus ojos y no lo que hasta entonces se había imaginado e idealizado. Es verdad que quizá lo teatralizara todo un poco más. Al final de su vida tuvo muchos problemas con la justicia, con continuas citaciones a los tribunales, pleitos, acusaciones, etc. En el mismo año de este cuadro, tras la muerte de uno de sus adversarios en una trifulca, se le señala como máximo culpable (aunque no el único), en esta situación tuvo que huir de Roma a Nápoles, pero eso es ya otra historia...

Bibliografía:
Atlas histórico y geográfico universitario - Blanca Azcárate Luxán, Mª Victoria Azcárate Luxán y José Sánchez Sánchez. UNED, 2006.
Los Realismos en el arte del Barroco. Soto Caba, Victoria - Martínez-Burgos García, Palma - Serrano de Haro Soriano, Amparo - Perla de las Parras, Antonio y Portús Pérez, Javier. Ed. Universitaria Ramón Areces, S.A. Madrid, 2016.

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